Muchos de los problemas de salud que padecemos se pueden prevenir o mejorar siguiendo una alimentación adecuada. Por ello realizamos tratamientos de nutrición clínica para pacientes con problemas en Aparato digestivo (Gastritis, estreñimiento, flatulencia…), con problemas cardiovasculares (Hipertensión arterial, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia…), con enfermedades metabólicas (diabetes mellitus, ácido úrico

Aparato digestivo

Gastritis

La gastritis es una inflamación de la mucosa del estómago, que puede ser de tipo agudo (resolución en pocos días) o crónico (años).
Las causas pueden ser múltiples: de origen alimentario, estrés, abuso de fármacos o infecciones (bacteria Helycobacter pylori). Y los síntomas característicos pueden ser dolor en la parte superior del estómago, sensación ardiente en la boca del estómago, acidez, náuseas y en ocasiones vómitos.
Por ello, es muy recomendable conocer qué alimentos debemos evitar y cuáles podemos tomar. De esa forma disminuiremos las molestias. Y además evitaremos perder las ganas de comer por miedo a que los alimentos nos sienten mal.
Un estilo de vida saludable y unos adecuados hábitos alimentarios aportados por la nutrición clínica pueden prevenir esta dolencia y, en caso de padecerla, mejorar los síntomas y prevenir posibles recaídas.

Estreñimiento

Se trata de un cuadro caracterizado por una reducción en el número y peso normal de las deposiciones y con frecuencia se asocia a un endurecimiento de la textura de las heces.

Su diagnóstico es difícil de determinar, dada la naturaleza subjetiva del problema y la dificultad de concretar el hábito intestinal normal. Además este hábito está claramente influido por las diferencias socioculturales y dietéticas.
Así mismo, pueden presentarse otros síntomas tales como dolor de cabeza, irritabilidad y falta de apetito.

Entre las causas más comunes que dan lugar a este cuadro se encuentran:

-Falta de alimentos ricos en fibras

-Debilidad de los músculos de la pared abdominal y del suelo de la pelvis

-Toma de ciertos medicamentos

– Secundario a padecer algunas enfermedades

– Predisposición genética

– Edad

Meteorismo (flatulencia)

La flatulencia o meteorismo es un exceso de gases en el intestino que causa espasmos intestinales y distensión abdominal (se hincha el abdomen). El gas del intestino procede del que se ingiere al tragar o deglutir y del que producen naturalmente las bacterias de la flora intestinal. Todos padecemos gases en un grado y otro, aunque unas personas son más susceptibles que otras.

Con frecuencia, el exceso de gas va unido a comer deprisa y tragar demasiado aire cuando se come o a la ingesta de alimentos flatulentos. Sin embargo, en otras ocasiones es un síntoma más de ciertas alteraciones o enfermedades como el estreñimiento o la intolerancia a la lactosa. Con un tratamiento adecuado de nutrición clínica, podemos ayudarte.

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Una alimentación correcta, variada y completa permite por un lado que nuestro cuerpo funcione con normalidad y por otro previene y/o reduce el riesgo de padecer ciertas enfermedades a corto y a largo plazo

Riesgo Cardiovascular

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Hipertensión arterial

Se denomina hipertensión a una elevación sostenida de los niveles de la presión sanguínea por encima de valores considerados normales. En su origen, influyen tanto factores personales y ambientales ( edad, hábitos alimentarios y estilo de vida) como los genéticos: la tensión arterial tiende a elevarse con la edad, es también frecuente que aparezca si la persona tiene sobrepeso u obesidad,  lleva una dieta rica en sal y pobre en potasio o no realiza actividad física .

Hipercolesterolemia (Colesterol elevado)

El colesterol es un tipo de grasa producida por el hígado necesario para regular una serie de funciones orgánicas. Si el colesterol que circula por la sangre está elevado, el diagnóstico es hipercolesterolemia, que puede tener origen hereditario, y su desarrollo también puede estar favorecido por una alimentación poco saludable o demasiado calórica que conduce al sobrepeso u obesidad. Una dieta rica en grasa saturada puede favorecer la aparición y desarrollo de hipercolesterolemia, por la capacidad que tiene este tipo de grasa de elevar los niveles de colesterol en sangre.

Hipertrigliceridemia (Triglicéridos elevados)

La hipertrigliceridemia se caracteriza por el aumento de los triglicéridos plasmáticos. Los triglicéridos son un tipo de lípidos formados en el intestino a partir del consumo de ciertos alimentos. Aunque también son sintetizados en el hígado por el propio organismo.
El origen puede ser genético, lo que afectará a varios miembros de una misma familia o inducido por unos hábitos de alimentación y de vida poco saludables. A menudo, su aparición es secundario a otras situaciones como obesidad, diabetes y cifras de HDL (“colesterol bueno”) disminuidas.

Enfermedades metabólicas

Diabetes Mellitus

La diabetes es una enfermedad crónica en la que se produce una alteración en el aprovechamiento de los azúcares. Ello es debido a una carencia parcial o total, de la hormona insulina o a que esta no cumple su función.

La insulina hace posible que los azúcares entren en las células para poder ser utilizados como fuente de energía, si es escasa o funciona mal, se produce una hiperglucemia, ya que los azúcares se acumulan en sangre. La mayor parte de los diabéticos sufren la diabetes denominada tipo II (no dependiente de insulina) y en menor proporción la diabetes tipo I (precisa de administración de insulina).
En la diabetes tipo II el papel de la alimentación es muy importante, ya que una dieta equilibrada es un factor fundamental respecto a su prevención. La dieta aportada por la nutrición clínica es un pilar fundamental del tratamiento, ya que colabora en la regulación de los niveles de azúcar en sangre y previene posibles complicaciones a corto y largo plazo.

Ácido úrico (Hiperuricemia y gota)

La gota es un trastorno hereditario del metabolismo de las purinas, por el cual se acumulan concentraciones anormales de ácido úrico en la sangre. Como consecuencia, se forman unas sales que pueden depositarse en articulaciones pequeñas, dañándolas y dando lugar a artritis crónica. La hiperuricemia es una concentración elevada de ácido úrico en sangre que no necesariamente se acompaña de gota. Está relacionado con una mala alimentación y con el sobrepeso u obesidad.

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